Un salvavidas para los pequeños negocios

En las semanas después de María, sin energía ni telecomunicaciones ni servicio de agua confiable en Puerto Rico, una de las proyecciones más pesimistas reseñada en los medios fue que 4 de cada 10 negocios podrían nunca reabrir sus puertas.

“Mientras diseñábamos el modelo para distribuir ayuda justo después de crear a Unidos por Puerto Rico en septiembre, era evidente que desarrollo económico sería una de las cinco áreas de enfoque además de alimentos y agua, salud, vivienda y bienestar social”, explicó Mariely Rivera, directora ejecutiva de Unidos por Puerto Rico. “Los negocios pequeños también se convirtieron en una prioridad importante al igual que las mujeres y niños, los adultos mayores y las personas sin hogar”, añadió.

Durante la segunda semana de abril cuando todavía quedaban regiones de Puerto Rico sin restaurar el servicio eléctrico, tres organizaciones sin fines de lucro, la Fundación para Puerto Rico (FPR), Unidos por Puerto Rico (UPPR) y el Centro para   Emprendedores (CPE) celebraron un foro para compartir sus experiencias con las iniciativas diseñadas para que los pequeños negocios se reestablecieran y proveyeran servicios en sus comunidades.

Algunas de las lecciones aprendidas surgieron de un programa de donar efectivo a pequeños negocios que fue implantado por CPE después del huracán gracias a una subvención de FPR.  Para CPE se convirtió en una misión el proveer las donaciones en efectivo y consejos empresariales a los pequeños negocios que estaban abrumados por los daños sufridos más la falta de agua, luz y servicios de telecomunicaciones. Era una oportunidad para la organización reinventarse y proveer ayuda cuando más se necesitaba después del huracán. “Como todo el mundo, María afectó nuestros planes.  No podíamos continuar con ellos, sin embargo, de pronto nos dimos cuenta de que había mucho que podíamos hacer”, dijo Nerma Albertorio, fundadora de CPE. 

Justo después del desastre, los esfuerzos se enfocaron en proveerle dos donaciones en efectivo a los negocios, ambas donaciones estarían separadas por un par de semanas.  La condición para recibir la segunda donación era que tenían que recibir consejería empresarial durante ese periodo de parte de CPE. Arnaldo Cruz, director de Investigación y Análisis de FPR, recordó que había un sentido de urgencia, pero tenían la preocupación de que las donaciones podrían afectar la elegibilidad de los negocios para obtener préstamos por el desastre de Small Business Administration (SBA), una consideración importante. Al evaluar el asunto potencial, FPR se dio cuenta que la necesidad era urgente.  “No había tiempo.  Los negocios necesitaban ayuda inmediata para ayudarles a sobrevivir”, apuntó Cruz.

Aproximadamente un mes después del huracán, Nerma y su equipo organizaron una primera reunión con varios pequeños negocios para evaluar sus necesidades. En ese momento había pocos sitios públicos que tuvieran energía eléctrica, así que solicitaron permiso para reunirse en Plaza las Américas, el centro comercial más grande del Caribe y uno de los pocos sitios localizados céntricamente con servicio energético. Notificaron de la reunión con un “post” en Facebook a las cinco de la tarde del viernes.  Al próximo día, sábado, tenían 26 dueños de pequeños negocios en la reunión a pesar de la falta de comunicación confiable que caracterizó este periodo.  De ese momento, en adelante, CPE asumió el rol de proveer a los comerciantes alivio por el desastre.

A través del programa de FPR, CPE pudo ayudar a 198 negocios pequeños en 13 comunidades/municipios. El significado del impacto de este programa se entiende mejor a través del testimonio de uno de los negocios impactados. El sentirnos que no estábamos solos y que había más personas apostando a nuestro proyecto eliminó la opción de rendirnos por completo porque sabíamos que ya no se trataba acerca de nosotros solamente”, destacó Yaritza Lozano, propietaria de Double Cake, una repostería en la calle Loíza en Santurce.

Cuando estaba a punto de culminar el programa de FPR y al ver su efectividad, CPE expandió su alcance al lograr una donación de Unidos por Puerto Rico para llevar a cabo un proyecto similar en los pueblos de la montaña que habían sido particularmente afectados por el huracán. Esta iniciativa impactó a 75 negocios adicionales e incluyó donaciones en efectivo a 25 dueños de negocios pequeños.

“Al concentrar nuestros efectos en áreas geográficas específicas, esperamos lograr un efecto multiplicador sobre la actividad comercial de un negocio sobre otro y así contar con un impacto económico de mayor alcance en la comunidad”, dijo Rivera.   “Al encontrar formas de colaborar entre nuestras tres organizaciones, hemos podido aumentar el alcance de nuestros esfuerzos”, concluyó. 

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