Respuesta a necesidades sin atender en Cataño

La Asociación Pro-Juventud y Comunidad de Barrio Palmas se creó en 1984 para responder a una preocupación seria de parte de miembros de la comunidad sobre la creciente incidencia de delincuencia entre sus jóvenes. Poco se imaginaron que esta organización sin fines de lucro tendría que reparar viviendas afectadas por el Huracán María 34 años más tarde.

“Siempre nos hemos sentido que estamos muy al tanto de las necesidades de la comunidad”, dijo María Torres, directora de la organización sin fines de lucro.  Tan pronto pasó el huracán, María visitó los hogares en la comunidad para ver las necesidades.  Barrio Palmas es un sector de Cataño, un pueblo costero rodeado por cuerpos de agua. El pueblo y sus alrededores fueron impactados severamente por las inundaciones después del huracán.

Sin electricidad y sin servicio de agua en el área, María junto a su equipo se enfocó en atender las necesidades básicas, en particular de alimentos. En las instalaciones de la Asociación, su equipo y voluntarios preparaban almuerzo con lo que tuvieran para los 400 a 500 residentes de mayor necesidad. Se enteró que World Central Kitchen, la organización sin fines de lucro establecida por el reconocido chef José Andrés, estaba preparando comidas para las víctimas del desastre. Así que solicitó de 400 a 500 comidas adicionales de la organización para distribuir la cena en su comunidad. Todas las tardes María y su equipo se dirigían a la sede temporera de World Central Kitchen en el Coliseo de Puerto Rico a recoger las comidas y distribuirlas en la comunidad. Los días eran largo, pero María se sentía que respondían a las necesidades más apremiantes de sus vecinos.

Con el paso de los primeros meses después del huracán y al ver que no llegaba asistencia para reparar los hogares, llegó a la realización que la Asociación tendría que buscar formas de reparar los hogares para que fueran seguros. Muchos hogares habían perdido ventanas, puertas, partes o todo su techo. Otros perdieron muebles, camas y enseres.  En diciembre alguien le dijo que había surgido una organización nueva después del huracán que estaba distribuyendo fondos para alivio y recuperación del desastre. “Fue la primera vez que escuché de Unidos por Puerto Rico”, recordó. Logro enviar un correo electrónico a Unidos por Puerto Rico y le urgieron que sometiera una propuesta enfocada en recuperación.

“Presenté una propuesta para la reparación y recuperación de 50 hogares”.  Esto fue en enero y en marzo ya tenía los fondos.   “Una vez aprobaron los fondos, me asusté”.  Explicó que nunca había estado envuelta en la reparación de hogares. Con el tiempo la Asociación había expandido su misión para proveer programas para niños y jóvenes “after school” y talleres para padres e iniciativas para los adultos mayores.  Con un pequeño equipo de 27 personas, que incluía personas a tiempo parcial y miembros de Americorps, la Asociación sirve una comunidad de aproximadamente 30,000 personas en nueve de los 11 sectores de Cataño. Pero, este proyecto sería distinto, tendría que buscar personas para hacer los arreglos, comprar los materiales, muebles y enseres y diseñar un proceso justo para distribuir la ayuda.

María describió el proyecto como uno que requirió mucho trabajo, pero para septiembre ya habían hecho los arreglos y comprado los enseres y muebles. Pudo extender la ayuda a 65 familias, todo con un donativo de $149,074. Durante la vida del proyecto, recibió la inspección de Unidos por Puerto Rico en dos ocasiones. La Asociación pasó el proceso de cumplimento cabalmente.

“Una y otra vez, hemos visto el beneficio de canalizar los fondos a través de organizaciones que estén íntimamente conectadas con las comunidades que sirven.  La Asociación hizo un gran trabajo bajo condiciones muy difíciles”, dijo Mariely Rivera, directora ejecutiva de Unidos por Puerto Rico.

Un año después del huracán, María siente que la organización que dirige ha desarrollado nuevas capacidades y, en el proceso, su estima de la Asociación ante la comunidad ha crecido. También considera que los lazos comunitarios en Barrio Palmas son más sólidos como resultado de cómo respondieron al desastre.

Como resultado de los meses cuando continuamente evaluaba las necesidades de la comunidad, se encontró con una joven a punto de cumplir 15. La adolescente soñaba con tiene un Quinceañeropara celebrar su cumpleaños de manera tradicional, con traje largo y corona, como una princesa. Su sueño parecía lejos ya que todos a su alrededor luchaban con el desastre del huracán y la madre de la joven tenía condiciones serias de salud.  María se decidió a organizar el Quinceañero. La Asociación no gastó ni un centavo en la celebración, ya que la comunidad se envolvió en la misma.  Alguien le hizo el vestido, otra persona ofreció la corona, otro la música en vivo y otro el DJ, igual con la comida y decoraciones. Y así surgió una gran fiesta para celebrar sus 15 mientras que la comunidad celebraba su capacidad de respaldarse unos a otros.

Para más información sobre la Asociación, por favor visitefacebook.com/apj.catano y para información sobre Unidos por Puerto Rico, favor visitewww.unidosporpuertorico.com.

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