Proyectos de Enactus que fomentan recuperación y transformación

Varios capítulos de la organización sin fines de lucro estudiantil Enactus enfocaron sus iniciativas en proveer soluciones para las numerosas dificultades que enfrentan grupos y comunidades tras el desastre causado por el huracán María.

Un poco más de una docena de capítulos estudiantiles de 10 universidades, incluyendo cinco recintos de la Universidad de Puerto Rico, evaluaron las necesidades de distintos grupos y comunidades en Mayagüez, Humacao, Fajardo, Caguas y Cataño, entre otros pueblos, para diseñar soluciones innovadoras para sus necesidades, explicó Lola Yglesias, directora ejecutiva de Enactus Puerto Rico.

Sus proyectos fueron parcialmente financiados por dos donativos de Unidos por Puerto Rico para un total de $263,320. Enactus es una organización internacional que conecta estudiantes, la academia y líderes empresariales para desarrollar proyectos que son socialmente emprendedores. Lola explicó que se exige que los proyectos de Enactus en Puerto Rico generen beneficios sociales, económicos y ambientales.

“Los proyectos necesitan ser sustentables”, dijo Lola. Una vez que son sustentables, son capaces de ser transformadores, explicó. Y la transformación ocurre en dos niveles, en la comunidad o grupo que forma parte de la iniciativa y entre los estudiantes que participan, quienes aplican su conocimiento a un escenario de la vida real que a su vez les permitirá convertirse en profesionales comprometidos y empáticos, con un mejor entendimiento de la realidad, añadió.

Por ejemplo, los grupos estudiantiles del Recinto de Bayamón de la Universidad de Puerto Rico diseñaron Bottles of Hope, un proyecto para construir viviendas duraderas que pueden enfrentar una devastadora tormenta a la vez que son sostenibles ecológicamente. En Puerto Rico aproximadamente 80,000 hogares sufrieron daños significativos o fueron destruidas por el huracán María. Los estudiantes identificaron dos familias en Fajardo para la construcción de sus casas. Una de las familias es una pareja de más de 55 años que la esposa está en silla de rueda. La segunda familia es una madre joven que vive sola con sus dos niños, ambos menores de cinco años, debajo de un techo azul de lona.

Al juntar sus recursos con los de un comercio de gran tamaño, un elaborador de leche al igual que con la Oficina del Alcalde pudieron diseñar los planos y obtener los permisos para ambas viviendas. En lugar de bloques de cemento van a utilizar botellas plásticas para construir dos unidades de dos habitaciones, por un costo aproximado de $20,000 cada una. Lola explicó que los estudiantes trabajaron arduamente también en la selección de materiales de construcción y en alianzas para reducir su costo. Cada unidad de vivienda necesita de 18,000 a 20,000 botellas plásticas para su construcción.

Algunos contratiempos con los permisos y con la escasez de materiales de construcción han atrasado la construcción, pero los proyectos están encaminados.

Mientras, el grupo de UPR-Bayamón se unió al capítulo de UPR Carolina para construir el Centro Artesanal Yuisa para la Asociación de Artesanos Yuisa para el Municipio de Loíza. Este grupo también decidió usar botellas plásticas en lugar de bloques de cemento para la construcción de la estructura. Requerirán de 80,000 a 100,000 botellas plásticas. Le rica herencia africana de esta comunidad tendrá un centro en el cual mostrar sus máscaras de Vejigantes y otras artesanías para realzar los atractivos culturales y turísticos del área.
Los miembros del capítulo Enactus de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez se percataron que la Fundación Voces-Topy Mamery y Hunger Corp estaban reconstruyendo los hogares de familias que lo habían perdido todo. Sin embargo, las organizaciones no tenían fondos para la compra de estufas o refrigeradores, Enactus identificó a las familias más necesitadas y proveyó los fondos para equipar las viviendas, explicó la Dra. Patricia Valentín, la profesora que le sirve de mentora al grupo.

“Nuestros estudiantes identifican una necesidad y toman acción, lo que siempre es una prioridad para un proyecto de Enactus”, dijo la profesora.

El capítulo de Mayagüez también proveyó cursos para las personas con discapacidad auditiva para que pudieran desarrollar negocios de hornear postres y confeccionar chocolates. Hannah Marrero, sobreviviente de cáncer cuyo hogar fue destruido por el huracán María, fue una de las beneficiarias de los talleres. Ya comenzó su negocio de productos horneados veganos.

El equipo de Enactus de Columbia Central University se enfocó en las necesidades de los residentes que viven en el barrio Beatriz de Caguas, donde residen 4,000 familias en los montes que rodean la ciudad. Siete de cada 10 residentes tienen 60 o más años y 60 por ciento vive con condiciones de salud. En ese caso diseñaron una iniciativa que llamaron el Lighthouse para crear un espacio multidisciplinario que sirve de almacén para agua y alimentos en caso de una emergencia, con suficientes abastos para dos semanas en todo momento. Cuando se acerca la fecha de expiración de los productos, se les vende a los miembros de la comunidad. El producto de esa venta se usa para adquirir más suministros para una emergencia. Además, hay una cocina comunal donde se preparan y venden alimentos para generar fondos para mantener la operación del lugar, que también sirve como un centro comunal de actividades para los residentes.

“Unidos por Puerto Rico entendió que los proyectos de Enactus tienen un efecto multiplicador en las comunidades con las cuales trabajamos y confiaron al proveer los fondos para financiar los proyectos”, dijo Lola.
Para más información, por favor acceda a http://enactus.org/country/puerto-rico/ y para más información sobre Unidos por Puerto Rico, vaya a t www.unidosporpuertorico.com.

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