Nuevas viviendas resistentes para huracanes

El huracán María destruyó aproximadamente 70,000 viviendas en Puerto Rico, por lo cual el Colegio de Ingenieros y Agrimensores vio la necesidad de contribuir su conocimiento para construir casas que pudieran resistir huracanes más fuertes.

“Tras el paso de María, vimos la oportunidad de mostrar lo que puede ser un hogar resistente por lo cual donamos nuestro peritaje para supervisar la construcción de tres casas para familias que perdieron su propiedad”, explicó Pablo Vázquez, presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores (CIAPR).  Para lograr esta meta, el CIAPR primero unió esfuerzos con el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas y con tres organizaciones que buscan el desarrollo y la recuperación equitativa y comprehensiva de una comunidad que experimentó severas pérdidas debido al huracán y que está en el corazón de San Juan metropolitano, la comunidad que bordea al Caño Martín Peña.

Pablo explicó que la comunidad de clase trabajadora ha estado organizada por años en la implementación del Proyecto ENLACE Martín Peña con el fin de mejorar sus condiciones de vida y asegurar la permanencia de sus barrios. El área incluye ocho sectores a ambos lados del Caño Martín Peña en Hato Rey y Santurce. Esta comunidad creó el Fideicomiso de la Tierra, una iniciativa innovadora de tenencia colectiva de tierra que recibió el premio Habitat de las Naciones Unidas. El Fideicomiso está proveyendo la tierra sobre la cual se construirán las tres propiedades. Tanto el Fideicomiso como el G-8, una organización de base comunitaria que representa a los ocho barrios, seleccionaron a las tres familias que tienen necesidad urgente de vivienda.

El CIAPR estableció una alianza con el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas, la Corporación del Proyecto ENLACE, el G-8 y el Fideicomiso para lanzar la competencia de diseño de Mi Casa Resistente.   En marzo del año pasado se seleccionó el prototipo ganador.  El concepto escogido fue diseñado por el equipo dirigido por el arquitecto Fernando Abruña, muy conocido por sus diseños ambientalmente sostenibles además de ser el fundador del Capítulo del Caribe del US Green Building Council. Tras ganar el concurso, el equipo de Abruña donó el trabajo que faltaba para someter los planes de construcción.

Para construir las casas, el CIAPR obtuvo $210,000 en fondos de Unidos por Puerto Rico para construir las tres viviendas. Sin embargo, los costos de construcción aumentaron marcadamente en Puerto Rico después del huracán.  Además, la implementación de un Código de Construcción nuevo más riguroso aumentó también los costos de construir casas.  El costo de construir cada unidad subió a $100,000, si contar con el costo del terreno donado por el Fideicomiso de la Tierra. El G-8, con una donación de Global Giving, contribuyó $100,000 para completar el proyecto de construcción.

“Consideramos que con economías de escala el costo de construir este prototipo resistente puede bajar. El valor que tiene este diseño es que sirve para construir estructuras sustentables y resilientes”, explicó Pablo.

“Estas casas, desarrolladas con la participación de la comunidad y con socios extraordinarios, servirán de techo para tres familias que viven en condiciones deplorables y pueden ser parte de una estrategia más amplia que permita construir viviendas seguras y dignas para los residentes de nuestras comunidades”, dijo Lucy Cruz, presidente del G-8.

Unidos por Puerto Rico donó una cantidad adicional para pagar la renta de las tres familias por cuatro meses para asegurar que puedan vivir en condiciones seguras mientras se construyen sus casas. Después de ese periodo, el G-8 pagará la renta hasta tanto puedan mudarse a sus casas nuevas. Lucy explicó que la organización seleccionó a tres adultos mayores, trabajadores incansables, para ser los beneficiarios de las nuevas casas resistentes. El huracán causó daños a sus viviendas que las dejaron inseguras para vivir.

Pablo señaló que el CIAPR  enfrentó los retos de un proceso de permisos que no considera la realidad de cientos de viviendas que fueron construidas por sus dueños en comunidades informales en Puerto Rico, algunas como las comunidades del Caño tiene aproximadamente 100 años. “Nuestra experiencia con este proyecto debe servir de lección para repensar la política pública”. De lo contrario, el proceso de recuperación de comunidades similares de bajos ingresos será cuesta arriba, advirtió.

“En Unidos por Puerto Rico, hemos visto los numerosos retos para reconstruir hogares. Esperamos que este proyecto sirva de modelo para construir hogares en otras comunidades, tanto en términos del diseño y construcción como para establecer la necesidad de colaboración entre entidades que incluya además la prominente participación de los residentes de la comunidad”, dijo Mariely Rivera, directora ejecutiva de Unidos por Puerto Rico. Añadió que el proceso de permisos debe tomar en cuenta las necesidades de las comunidades, como las que rodean el Caño Martín Peña.

Finamente, el CIAPR, a través de su Fundación, supervisará al contratista que ganó la subasta.  Las tres viviendas deben estar listas para septiembre de 2019.

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