Movilizar la respuesta de desastre para atender la salud comunitaria

Se levantó una bandera roja inmediatamente cuando médicos voluntarios que participaban en una clínica comunitaria en Utuado se percataron que había un número alto de pacientes hipertensos que llevaban meses sin tomar sus medicamentos tras el paso del huracán María. Para su mayor consternación, también encontraron diabéticos que no estaban siguiendo su tratamiento.

“Fue sorpresa y causa de preocupación”, explicó la Dra. Nélida Rivera, quien es la directora ejecutiva de la Asociación de la Academia de Directores Médicos (ADMPR), una organización sin fines de lucro establecida en 1985 para mejorar los servicios de salud en la isla.   ADMPR fue una de las organizaciones de salud que acudió el 21 de abril a Utuado, un pueblo entre montañas en el centro de Puerto Rico, para celebrar una feria de salud. Además de ser uno de los pueblos más abatidos por el huracán María, los residentes llevaban meses expuestos a duras condiciones de vida por la falta de energía eléctrica.

La feria fue celebrada en la clínica comunitaria del Barrio Mameyes ahora conocida como la Corporación de Servicios de Salud Primera y Desarrollo Económico del Otao. La clínica se estableció justo después del paso del huracán María por la Dra. Antonia Novello, oriunda de Fajardo y quien se desempeñó como Cirujana General de Estados Unidos. La doctora llegó poco después del huracán para proveer asistencia en el manejo del desastre. Dado el aislamiento del Barrio Mameyes, había convencido a la Guardia Nacional de la necesidad de establecer y correr una clínica de salud durante el periodo más agudo de la emergencia.  Unos meses más tarde, un grupo de líderes comunitarios liderados por Francisco “Tito” Valentín asumieron la responsabilidad de la operación.

Para celebrar la feria de salud ese día de abril, la comunidad había unido fuerzas con ADMPR, estudiantes de medicina y médicos voluntarios de las tres escuelas de medicinas, el Cuerpo de Reserva Medica, VOCES, una organización sin fines de lucro que promueve la vacunación y cuidados preventivos y voluntarios de Unidos por Puerto Rico para atender a cerca de 500 personas. La Dra. Novello, quien reside ahora en Florida, también viajó a Utuado para administrar vacunas y servir como la portavoz de VOCES.

Unidos por Puerto Rico, una fundación creada para ayudar en la recuperación del desastre, aprovechó la celebración de la feria para distribuir suministros a 600 personas con la ayuda de sus voluntarios. También fue una oportunidad para que varios de los miembros de la junta, empleados y voluntarios de Unidos pudieran observar el trabajo de tres de las organizaciones a las cuales le ha otorgado donaciones, entre ellas la clínica comunitaria de Utuado, ADMPR y VOCES.

Servicios de salud con alcance a la comunidad son esenciales

Tras el paso del huracán María, la salud ha sido una de las áreas de mayor preocupación para las organizaciones que trabajan en el manejo del desastre y la recuperación. Unidos por Puerto Rico identificó la salud como una de las cinco áreas de enfoque para apoyar con donaciones, además de las áreas de agua y alimento, techo, bienestar social y desarrollo económico.

Hasta la primera semana de mayo, Unidos por Puerto Rico había canalizado $7.2 millones, o 23% de todas las donaciones, a organizaciones que atienden la salud como parte de la recuperación del país. Esos fondos han permitido que las organizaciones extiendan sus servicios para proveer cuidado preventivo, pruebas de salud mental y facilitar la continuación de los tratamientos de pacientes con condiciones crónicas después del huracán María. 

Desde el inicio y como parte de la respuesta al huracán, se asignaron fondos al área de salud a través varias organizaciones, entre ellas, de la Sociedad Americana del Cáncer para que los pacientes pudieran continuar sus tratamientos, a la Fundación de Esclerosis Múltiples para el transporte de pacientes a sus tratamientos, para la compra de una clínica móvil para Iniciativa Comunitaria.  Unidos por Puerto Rico también contribuyó al financiamiento parcial de una campaña masiva de vacunación que siete meses después del huracán ha cubierto a 240,000 personas a través de los esfuerzos del Departamento de Salud de Puerto Rico, VOCES y la Dra. Novello.

“Al observar el trabajo realizado por las organizaciones activas en el campo de salud, nos dimos cuenta de que había numerosas lecciones que debíamos compartir más ampliamente con la comunidad con el fin de mejorar la respuesta al desastre en el futuro en este sector tan crítico”, dijo Mariely Rivera, directora ejecutiva de Unidos por Puerto Rico. El 20 de abril, Unidos por Puerto Rico organizó un foro con el fin de compartir las experiencias de cuatro organizaciones que han trabajado con iniciativas de salud con alcance comunitario. Rivera moderó el panel que incluía la participación del comerciante y líder comunitario Francisco “Tito” Valentín, quien ahora es responsable de la operación de la clínica comunitaria en Utuado, el Dr. Gustavo Laabes, un médico primario en Aguada, la Dra. Rivera de ADMPR y la Dra. Novello. Cada uno de los panelistas compartió las lecciones aprendidas tras meses de trabajo comunitario con las necesidades de salud causadas por la devastación del huracán María.

El Dr. Laabes, por ejemplo, tuvo que improvisar una clínica de salud cuando vio que las facilidades de salud habían sido severamente afectadas y no podrían atender la demanda en su pueblo de Aguada. Estableció una clínica rudimentaria en la Iglesia católica del pueblo, inicialmente con un pedazo de papel y bolígrafo para establecer récords para los pacientes que buscaban servicios de salud. Preocupado con la falta de comunicación e interrupciones en los suministros, se dio a la tarea de contactar a las farmacias del pueblo.  “Me preocupaba la disponibilidad de antibióticos en el evento de una epidemia”, dijo. Dado la dramática experiencia, fundó Beige Caps, una organización sin fines de lucro que persigue ofrecer una mejor repuesta a las necesidades de salud dentro del manejo de un desastre.

La Dra. Rivera, de ADMPR, contribuyó la experiencia de su entidad en la organización de clínicas de salud y en establecer colaboraciones con otras organizaciones como las escuelas de medicina para atender la población. Desde el huracán María, ADMPR ha organizado o participado en 10 clínicas de salud, tres en Ponce, tres en Arroyo, dos en Guayama, una en Utuado y una en Morovis.

Mientras tanto, la Dra Novello, quien es pediatra y cuenta con un doctorado en salud pública, contribuyó al panel desde la perspectiva de una profesional de la salud que movilizó recursos médicos rápidamente para atender la emergencia.  Llegó poco después del huracán para encontrar a las autoridades y organizaciones abrumadas por la magnitud del desastre.

En su primer viaje después del huracán llegó acompañada por cinco médicos voluntarios y 2,000 libras de suministros médicos. Una de sus primeras visitas fue el hospital Buen Samaritano in Aguadilla, una institución comunitaria sin fines de lucro que sufrió severos daños, entre ellos la pérdida de servicio de agua por 40 días. Los cinco médicos que acompañaron a la Dra. Novello relevaron a los médicos en la sala de emergencia del hospital quienes no habían dormido en tres días. (Unidos por Puerto Rico le ha dado al hospital donativos para establecer un generador industrial y para hincar un pozo, de forma que la institución pueda prepararse para futuras emergencias.)

A partir de ese primer viaje, la Dra. Novello enfocó la respuesta al desastre en la organización de campañas masivas de vacunación a través de VOCES. Una de las muchas organizaciones a la cual la Dra. Novello ayudó fue la clínica improvisada en Aguada por el Dr. Laabes. A través de la oficina del senador Marco Rubio y el Departamento de Salud Federal, el Dr. Laabes pudo obtener una tienda de campaña médica con abastecimientos clínicos además de seis camillas donadas por la Fundación PACIV. Los productos farmacéuticos fueron adquiridos con donaciones que vinieron de Estados Unidos continentales, mayormente de la diáspora puertorriqueña, en especial de médicos de Jacksonville.

Lecciones

El consenso que surgió del foro fue la necesidad de establecer un plan para contar con servicios de salud de alcance comunitario en caso de otro huracán. Los participantes están de acuerdo en cuanto a la importancia de establecer de antemano con información sobre las necesidades de la comunidad, que debe incluir un registro de pacientes que requieren de cuidados especiales, ya sea diálisis, ventiladores, insulina u otros servicios. Una de las dificultades mayores fue identificar dónde se encontraba la mayor necesidad para llevar los suministros médicos y donativos.  Los participantes del foro, además, ven la necesidad de educar a los pacientes para que puedan manejar sus medicamentos. Por ejemplo, deben saber cuál es el manejo adecuado de insulina cuando no hay energía eléctrica para mantenerla.

Las facilidades de salud deben desarrollar alternativas más resilientes para servicios energéticos, de telecomunicaciones y acceso a agua. Y, más importante, recomendaron que los grupos de trabajo que atiendan el desastre formalicen acuerdos para lograr una mayor colaboración entre las entidades de forma de apalancar los recursos disponibles. Por casualidad, los cuatro participantes del foro se encontraron en el camino en sus misiones de brindar servicio alrededor de la isla. Terminaron colaborando, lo cual extendió la disponibilidad de servicios de cuidado en un momento de gran necesidad. 

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