El cuido de pacientes de diabetes durante meses sin servicio eléctrico

La diabetes es una condición seria y tras el huracán María aumentó la preocupación por el bienestar de las personas que viven con esta condición en Puerto Rico.

Además de causar daños catastróficos, el huracán María dejó a partir del 20 de septiembre de 2017 a prácticamente todo Puerto Rico sin servicio de energía eléctrica.  La falta de servicio eléctrico puso en peligro a los pacientes con diabetes que dependen de insulina y deben mantener refrigerado su medicamento. Dos organizaciones sin fines de lucro unieron sus esfuerzos para servir esta población vulnerable durante los meses de manejo del desastre. En el camino, continuaron conectando con otros grupos que proveyeron suplidos críticos y material educativo a los pacientes con diabetes alrededor de la isla, en particular a los pueblos que quedaron más aislados en la montaña.

Durante los primeros días tras el paso de María, cuando casi no existía conectividad ni servicio eléctrico y había un toque de queda, los representantes de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes, una organización con 30 años de historia, y la Fundación Pediátrica de Diabetes, fundada en el 2000, se acercaron a sus aliados y donantes para conseguir donaciones de insulina. Hay una alta incidencia de diabetes en Puerto Rico, donde 16 de 100 personas son diagnosticadas con la condición y es la tercera causa de muerte, según estadísticas del Departamento de Salud.

Mientras tanto, el presidente de la junta de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes, el Dr. Luis A. Pérez, un epidemiólogo, creó un protocolo para ayudar a esta población. Con el arribo de las donaciones de insulina, ambas organizaciones, la Asociación y la Fundación, trabajaron juntas para coordinar la entrega a pacientes alrededor de la isla. También hubo un grupo de pacientes que acudieron a las sedes de ambas organizaciones en búsqueda del medicamento. La insulina se distribuyó a los médicos que colaboraron en las misiones de brindar ayuda y a otras organizaciones aliadas, según indicó Mariana Benítez, directora ejecutiva de la Fundación Pediátrica de Diabetes.  Recordó que el Dr. Pérez mismo y otros voluntarios utilizaron sus vehículos para distribuir el medicamento y los sectores más aislados de Puerto Rico en la región central de la montaña, cuando las carreteras estaban obstaculizadas y no había servicios de telecomunicación en el área.

“Queríamos asegurarnos de que aquellos con diabetes pudieran controlar sus emociones “entre tanta devastación, dijo Brenda Padilla, directora ejecutiva de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes.  Un paciente que vive con diabetes y no tiene sus emociones bajo control sufre de alzas en el nivel de azúcar en su sangre.

La educación resultaba vital. La mayor parte de las personas no sabían que la insulina puede permanecer sin refrigeración por 28 días si se mantiene en un lugar fresco y no está expuesta a la luz. Ante la ausencia de servicio eléctrico y la escasez inicial de alimentos, en particular de ingredientes frescos, el brindar información sobre nutrición resultó clave para mantener la condición bajo control.

Además de distribuir insulina y proveer material educativo, Brenda dijo que la Asociación también les recomendó a los pacientes con diabetes que usaran medias para mantener sus pies y calzado secos.  Muchos pacientes pierden sensación en sus extremidades, por lo cual es importante proteger los pies de cortaduras que puedan llevar a una infección difícil de controlar dado la condición.

La Fundación cuenta con tres locales alrededor de la isla proveer servicios a las familias, su sede frente al Hospital San Jorge, el Hospital San Lucas en Ponce y la Tercera Iglesia Presbiteriana en Aguadilla.  Próximamente, en el mes de octubre, estará reanudando sus servicios en Humacao, sede que se vio afectada tras el paso del Huracán. Además, tiene una alianza con 13 hospitales en la isla que cuando se diagnostica un niño o adolescente con diabetes se le envía un “kit” a su habitación. Este “kit” contiene suplidos de diabetes necesarios para que el paciente pueda irse de alta del hospital.  Entre los múltiples servicios que ofrece la Fundación está el enseñarles a los niños y jóvenes con diabetes y sus familias a manejar adecuadamente la condición, inyectar la insulina, se les orienta en nutrición, terapia psicológica y grupos de apoyo.

Sin embargo, a Mariana le preocupaba en particular los niños que fueran diagnosticados con diabetes Tipo 1 después del huracán.  Con frecuencia los síntomas de la diabetes Tipo 1 son difíciles de reconocer en niños.  Mariana explicó que cuando los niños llegan a emergencia con frecuencia tienen síntomas que se asemejan a un virus.  Un indicador importante es que los niños con diabetes Tipo 1 tienden a ser muy delgados, han perdido peso sin una causa razonable y tienden a orinar con frecuencia y quejarse de que tienen sed constante. 

“Cada año hay un aproximado de 200 casos nuevos de niños y adolescentes con nuevo diagnóstico de diabetes Tipo 1 en Puerto Rico que nos refieren los hospitales”, dijo.  Durante el periodo de emergencia, la Fundación se aseguró que los hospitales continuaran con los programas para pacientes pediátricos acabados de diagnosticar.  Se continuó enviando los “kits” de diabetes a los hospitales aliados.

Las necesidades de esta población seguían aumentando, por lo que ambas organizaciones acudieron a Unidos por Puerto Rico para acceder fondos que les permitieran continuar con sus esfuerzos de alivio y recuperación.  La Fundación Pediátrica de Diabetes recibió $103,149 para proveerle suplidos y medicamentos a los niños y jóvenes con diabetes Tipo 1.  Mientras que la Asociación Puertorriqueña de Diabetes recibió $95,000 en fondos para la compra de insulina y neveritas para guardar el medicamento conocidas como Frio Insulin Coolers. Juntos han podido distribuir miles de empaques de insulina y sobre 2,000 Frio Coolers para mantener la insulina segura durante la emergencia.

Además, han preparado un protocolo para el manejo de desastre y fortalecido alianzas alrededor de Puerto Rico para estar preparados para una futura emergencia.  Cuentan con un suplido adecuado de insulina que está almacenada de forma segura y han continuado educando a los pacientes para estar mejor preparados para una emergencia futura. Para más información sobre el trabajo llevado a cabo por estas entidades, por favor acceda http://diabetespr.org/  y http://www.fundacionpediatricadiabetes.org/.

icrossingAdminEl cuido de pacientes de diabetes durante meses sin servicio eléctrico