Condiciones extremas dan pie a respuesta innovadora de la comunidad

Barrio Mariana, un sector alto de bajos ingresos de Humacao, fue uno de los últimos lugares en Puerto Rico en recuperar el servicio de agua regular y electricidad, nueve meses y medio después del paso del huracán María. Sin embargo, la comunidad pudo movilizar voluntarios y canalizar fondos para crear un centro comunitario que incluye una lavandería que trabaja con energía solar y proveyeron servicios para atender las condiciones extremas que enfrentaban los residentes.

“María cambió nuestras vidas y a nuestra comunidad. Nos mostró que las comunidades que lograron hacer frente lo hicieron basado en la fortaleza de su organización comunitaria”, dijo Rosalina Abreu, presidenta de la Asociación Recreativa y Educativa Comunal Barrio Mariana, Inc. (ARECMA).

ARECMA ha desarrollado una infraestructura social y organizacional a lo largo de 36 años de trabajo comunitario.  Fue fundada en 1982 cuando le solicitaron al municipio establecer un centro Head Start en una estructura en desuso.  Al ser exitosos en la encomienda decidieron expandir sus esfuerzos y organizaron el Festival de a Pana, un evento anual, basado en el fruto que sabe a papas y que abunda en la comunidad.  Con el ingreso anual que produce el Festival, pudieron adquirir 16 cuerdas y fundar un centro comunitario que llamaron La Loma. Además, con el producto del Festival organizan un campamento de verano para los niños y jóvenes de la comunidad. El campamento de verano se convirtió en un sitio ideal para forjar nuevos líderes enfocados en el bienestar de la comunidad.

Cuando el huracán María azotó y dejó a la comunidad aislada y sin servicios básicos, los líderes comunitarios y residentes rápidamente llevaron a cabo un inventario de las necesidades de la comunidad y usaron la cocina del centro comunitario La Loma para preparar 300 comidas al día para alimentar a los redientes que no tenían servicio eléctrico ni servicio de agua regular. Tras el desastre, llegaron voluntarios de todas partes, incluyendo residentes, a recoger escombros, buscar alimentos y ayudar a la comunidad con las operaciones de alivio y recuperación.

Sin embargo, había gran necesidad por lo cual ARECMA sometió una propuesta a Unidos por Puerto Rico para convertir una escuela cerrada en un segundo centro comunitario que sirviera como espacio para ofrecer otros servicios. Con una asignación de fondos de $199,917.00 diseñaron en la escuela una lavandería que usa energía solar y agua reciclada, establecieron un centro para herramientas y maquinaria para uso en una variedad de proyectos comunitarios, establecieron una incubadora de negocios y programas para promover el desarrollo económico, al igual que la escuela sirve como centro de manejo de desastres. Como parte de estas iniciativas, la comunidad ahora cuenta con servicio wi-fi, filtros de agua, teléfono satelital y un sistema para recoger agua de lluvia.

También han establecido una base de datos con la información al corriente que tienen de las condiciones de salud de los residentes. Rosalina explicó que hay varios residentes encamados y otros adultos mayores en la comunidad que requieren un apoyo considerable. Estudiantes de trabajo social también están activos en la comunidad como parte de su práctica de trabajo social comunitario. El trabajo de convertir a la escuela en un centro comunitario extendido con fondos de Unidos por Puerto Rico está a punto de culminar.

Barrio Mariana puede que nunca vuelva a ser el mismo, como sentenció Rosalina, pero están listos para lo que el futuro pueda traer. Rosalina está convencida que la fortaleza del barrio surge del apoyo mutuo. Para más información sobre ARECMA, visite  https://arecma.org/ o llame al (939) 226-7169. Para información sobre Unidos por Puerto Rico, acceda https://unidosporpuertorico.com/.

icrossingAdminCondiciones extremas dan pie a respuesta innovadora de la comunidad