Cambiando trayectorias para transformar

Fuente: El Vocero

La respuesta de más de miles de donantes ha permitido que Unidos por Puerto Rico recaude una cifra sin precedentes en nuestro historial filantrópico. Ante nosotros hay una oportunidad extraordinaria para canalizar estos fondos con el fin de adelantar la recuperación de Puerto Rico. Nuestro reto es destinar la ayuda con agilidad, asegurar que llegue a quien lo necesite y se utilice de manera efectiva. A la vez que recaudamos fondos, creamos una organización capaz de analizar la necesidad, indagar sobre la capacidad de ejecución y fiscalizar el uso efectivo de los fondos.

Durante el mes de septiembre de 2017, la necesidad era inmensa y nuestra capacidad de ayudar estaba retada por el colapso simultáneo de los sistemas eléctrico, de agua y telecomunicaciones. El rol de la empresa privada y el gobierno fue trabajar de la mano y adoptar un modelo de impacto multiplicador, con las organizaciones sin fines de lucro bajo el rol protagónico de presentar proyectos alineados a las etapas de alivio y reconstrucción. Así hemos puesto en marcha la ayuda a las comunidades y, a su vez, a los individuos de una manera responsable y con monitoreo de rendición de cuentas.

La rueda ya estaba inventada por la experiencia de las cuatro pasadas tragedias internacionales. Este modelo requiere un diseño de trabajo organizacional que interviene respetuosamente sin duplicar esfuerzos. Y hace responsables a las organizaciones en sus ejecutorias a través de un acompañamiento y monitoreo estratégico.

Unidos por Puerto Rico trabaja con las etapas de superación de desastres naturales: alivio, recuperación y reconstrucción, que están eslabonadas a cinco áreas de enfoque (agua/alimento, salud, bienestar social, vivienda, desarrollo económico). Estas, porcentualmente, se traducen en ayuda a la comunidad dependiendo de la etapa en la que se encuentra el manejo del desastre.

Nuestro modelo exige la coordinación de múltiples esfuerzos por muchos agentes de cambio como: los voluntarios, las organizaciones, incluidas las iglesias, el gobierno, la empresa privada, entre otros. Nos toca como organización que otorga los fondos entender, observar, definir, idear, prototipar y validar nuestro modelo de trabajo a través de las organizaciones con las que ya trabajamos; y, paralelamente, comunicar lo que estamos logrando. Las organizaciones que entran en acuerdos de colaboración con nosotros tienen la responsabilidad de explicar y comunicar lo que hacen.

En la medida en que somos capaces de ejecutar desde el diseño responsable, planificar y monitorear, incidiremos en provocar innovación, que tan necesaria es en el mundo filantrópico, así como que se amplíen los trabajos de crear métricas para medir estas innovaciones. Este cambio de trayectoria provocará que se acerquen nuevos donantes y fundaciones del exterior que están deseosas de trabajar con proyectos disruptivos en Puerto Rico.

Estamos activamente ayudando en la recuperación de Puerto Rico al crear organizaciones sin fines de lucro más robustas, con proyectos que nos permiten enfrentar futuras emergencias con más efectividad y en apoyo a la transformación de Puerto Rico.

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