A restaurar una crítica unidad de cuidado intensivo

Al temer lo peor ante el poderío del huracán María en su paso hacia Puerto Rico, los médicos ordenaron la evacuación de la única unidad de cuidado intensivo neonatal supra terciaria (NICU, según las siglas en inglés) en la isla.

El temor tenía fundamento.  El NICU, localizado en último piso del principal hospital pediátrico de Puerto Rico, se afectó por el colapso parcial del “gypsum board” del techo. Una vez pasó el huracán, el espacio del NICU se redujo significativamente. El personal del hospital tuvo que trasladar la mitad de las 50 incubadoras al tercer piso y acomodar a los bebés en habitaciones pediátricas.  No obstante, “la operación ha continuado desde entonces”, dijo Beatriz García, directora ejecutiva de la Fundación Hospital Pediátrico. “Es un tanto incómodo para el equipo médico, de enfermería y los bebés. No están en un ambiente óptimo”, añadió García. 

El NICU del Hospital Pediátrico Universitario es el más grande en Puerto Rico y el más especializado. García explicó que cuando hay casos críticos neonatales en otros hospitales son transferidos a este hospital.  Entre los casos que se transfieren están los recién nacidos afectados por el virus del zika.

A pesar de que los servicios críticos del hospital han continuado, ha sido a costa de reducir el número de camas disponibles para otros casos pediátricos que se acomodaban antes en el tercer piso, de acuerdo con García.  El hospital público tiene 160 camas además del NICU.  Es el único hospital en Puerto Rico que cuenta con una unidad especializada de diálisis para niños, una unidad de trasplante de médula ósea y todas las subespecialidades 24 horas al día. García explicó que la dedicada facultad médica del hospital forma parte del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y como institución pública también provee servicios médico-hospitalarios a las familias que no tienen con qué pagar los servicios.

“El hospital recibe los casos más complejos.  La demanda es alta”, dijo García sobre los servicios que ofrece el hospital, pero también hay una necesidad urgente para hacer mejoras a su infraestructura. Por eso que la Fundación se creó en 2014, para levantar fondos para las mejoras y para la compra de equipo médico en momentos en los cuales el Gobierno de Puerto Rico había comenzado a enfrentar una profunda crisis fiscal.

Cuando el huracán dañó el techo y la mitad de los elevadores, la Fundación buscó fondos para reparar los daños.  “Nos dirigimos a Unidos por Puerto Rico entre otras fuentes de fondos”, señaló García.  El personal de Unidos por Puerto Rico recomendó la propuesta y su junta aprobó la otorgación de $262,880. 

Con los fondos, la Fundación está pagando el arreglo del techo.  Las reparaciones están en proceso.  Sin embargo, todavía necesita buscar una fuente de fondos para reparar los elevadores como parte del proceso de recuperación del huracán. 

Pero, el enfoque de la Fundación va más allá del proceso de recuperación del huracán. García explicó que la Fundación también busca habilitar el hospital con equipo médico avanzado, de tecnología de punta, un elemento crítico para atraer y retener a médicos talentosos

El Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico gradúa médicos jóvenes talentosos que con frecuencia hacen la especialidad y subespecialidad en hospitales de renombre en los Estados Unidos continentales.  “Están acostumbrados a trabajar con lo último en la tecnología”, dijo García.  Así para el Hospital Pediátrico Universitario resulta clave ofrecer condiciones de trabajo y equipo médico que les permitan seguir desarrollando sus destrezas para servir los casos de mayor necesidad en Puerto Rico.  Así que la Fundación continúa en su búsqueda de fondos.  Para más información, visite: http://www.fundacionhospitalpediatrico.org/el-hospital.html.

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