A duplicar la capacidad para alimentar durante una emergencia

El hambre es real en Puerto Rico, particularmente después del huracán María. Con numerosas carreteras bloqueadas, sin electricidad, muy poca agua y acceso limitado en los puertos y la destrucción de las cosechas, muchas personas se encontraron sin acceso a alimentos y los productos más básicos. El acceso a suministros era difícil y para los necesitados y enfermos casi imposible. Fue durante ese momento que el Banco de Alimentos resultó esencial.

Durante el periodo más oscuro de la emergencia, que se extendió durante semanas y en algunos casos meses, el Banco de Alimentos de Puerto Rico, una organización sin fines de lucro, pudo proveer alimentos, agua y productos de higiene como pasta dental, jabones, pañales para bebés y adultos además de productos de limpieza. Durante los primeros nueve mes del periodo de emergencia, que terminó en junio de 2018, el Banco de Alimentos distribuyó aproximadamente 18.2 millones de libras de alimentos, el equivalente de 12 millones de comidas, agua y productos de primera necesidad.

El Banco de Alimentos ha operado por los últimos 30 años con donaciones de la industria de alimentos y otras organizaciones privadas, del gobierno e individuos. Durante la crisis, después de los huracanes Irma y María, llegaron donaciones de muchos rincones del mundo. Unidos por Puerto Rico se convirtió en uno de los primeros donantes al donar $100,000 para distribuir provisiones a los 78 municipios de Puerto Rico.

Sin embargo, esos meses difíciles también expusieron las limitaciones de las instalaciones del Banco de Alimentos. El edificio, localizado en Bayamón, no fue diseñado para el manejo de una operación a gran escala de suministros durante una emergencia que permitiera de manera eficiente la entrega y el despacho de productos. Una vez atendida la crisis inicial, la Junta de Directores del Banco de Alimentos entendió las limitaciones de su local.

“Fuimos a Unidos por Puerto Rico con una propuesta para comprar una estructura que pudiera aumentar nuestra capacidad al igual que proveer para una operación de logística más eficiente”, dijo Denise Santos, presidenta del Banco de Alimentos de Puerto Rico.

“El huracán María nos abrió los ojos en cuanto a cuán aislados estamos como isla para enfrentar una catástrofe como el huracán María. Por lo tanto, cuando el Banco de Alimentos de Puerto Rico presentó una segunda propuesta para adquirir una estructura más adecuada para su misión, la Junta inmediatamente vio los méritos de la solicitud de fondos”, dijo Mariely Rivera, directora ejecutiva de Unidos por Puerto Rico.

Con una donación de $2 millones, el Banco de Alimentos completó la compra de un nuevo almacén, localizado en Country Club Industrial Park en Carolina, a una distancia corta del principal aeropuerto internacional de Puerto Rico. Denise explicó que el diseño para el nuevo edificio permite una operación más eficiente, provee 30,600 pies cuadros de almacén y 10,250 pies cuadrados de espacio administrativo. El almacén tiene 33% más espacio y el diseño provee para duplicar la capacidad al incluir más estantes, neveras y congeladores más grandes. El área de recibo de productos también es más grande, con una plataforma más amplia que facilita el recibo y despacho de suministros. Los voluntarios también se beneficiarán de contar con un área de trabajo más cómoda que tendrá aire acondicionado. El diseño incluye un corredor de un lado al otro de la estructura que facilita el acceso a los pasillos con los estantes.

El nuevo local tomará seis meses para completar ya que el Banco de Alimentos está celebrando una campaña de recaudación de fondos para completar el proceso.

“Para Unidos por Puerto Rico, este proyecto es un legado. Hemos realzado la capacidad para alimentar a la población durante una emergencia y la fase de recuperación”, añadió Mariely.

Para más información sobre el Banco de Alimentos de Puerto Rico, puede acceder https://bancodealimentopr.org/ y para Unidos por Puerto Rico, favor de acceder www.unidosporpuertorico.com/

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